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👑 De Babilonia al reino eterno

📜 Poemas históricos, espirituales y proféticos del libro de Daniel


👑 Capítulo 1 – Miniserie 1 


🌍 De Jerusalén a Babilonia

📜 Cuando el pueblo de Dios fue llevado al exilio


🌍 Poema 4 – Extranjeros en tierra extraña

🏛️ Cuando Daniel contempló Babilonia por primera vez


Después de un largo viaje por la tierra,
conducidos por la mano vencedora,
apareció al fin en el horizonte
la imponente puerta de Babilonia.

Sus murallas se alzaban altas y extensas,
maravilla de aquella antigua época.
Con fuertes torres, firmes y elevadas,
hacían que todo extranjero se asombrara.

Las calles eran amplias y prolongadas,
llenas de voces, comerciantes y sonidos.
Desde numerosos países llegaban hombres
con mercancías traídas de tierras lejanas.

Los templos resplandecían, grandes y ricos,
adornados con oro, lujo y esplendor.
Día y noche, el pueblo rendía culto
a los dioses nacidos de su propio poder.

Daniel contempló la ciudad ante sus ojos:
inmensa, majestuosa y señorial.
Pero en lo más profundo de su corazón,
Dios seguía estando por encima de todo.

Hananías observaba en silencio
el bullicioso y variado correr de la multitud.
Misael y Azarías contemplaban
todo cuanto las manos humanas habían levantado.

Ante ellos se extendía una tierra desconocida,
llena de nuevos caminos y nuevos tiempos.
La lengua sonaba tan extraña
como nada que hubieran escuchado antes.

Los nombres de numerosos dioses
resonaban una y otra vez por todas partes.
Y cuanto en Judá había sido sagrado
parecía ahora quedar muy lejos.

No había templo sobre los montes de Sion,
ni humo de sacrificios ascendiendo al cielo.
Ningún sacerdote pronunciaba la bendición
como antes, en la casa de sus padres.

Quizá una pregunta llenó sus corazones:
«¿Cómo será nuestro próximo día?
¿Cómo podremos permanecer fieles al Señor
en medio de este mundo tan diferente?»

Las personas que los rodeaban vivían de otro modo;
pensaban, hablaban y actuaban de otra manera.
Muchas cosas atraían la mirada,
y muchas prometían éxito y felicidad.

La ciudad también era rica en conocimientos,
en estudio de los astros y saberes antiguos.
Babilonia se glorificaba con orgullo
y colocaba al ser humano por encima de todo.

En cada plaza y en cada rincón
se exaltaba el poder del rey.
Su nombre recibía grandes honores,
como si él fuera el señor del mundo.

Pero Daniel sabía en lo profundo de su ser
dónde se encontraba el verdadero poder.
Ningún dominio humano permanece
cuando los caminos de Dios disponen otra cosa.

¿Estaban aquellos jóvenes lejos
de su patria, de su templo y de su Señor?
No; estaban lejos solamente de su tierra,
pero no de la mano fiel de Dios.

Porque Dios gobierna en todo lugar,
tanto en Judá como en Babilonia.
Sus ojos velan con la misma fidelidad
sobre sus hijos, una y otra vez.

Los días avanzaron lentamente,
y muchas cosas nuevas vinieron sobre ellos.
Tuvieron que aprender y comprender
cómo concebían allí los hombres la vida.

Pero en medio de aquel mundo extranjero
habían decidido en lo profundo de su ser
permanecer fieles al Dios del cielo,
fuera fácil o difícil el camino.

Babilonia no habría de determinar
la orientación futura de sus corazones.
Ni los dioses extraños, ni el poder ni el esplendor
destruirían la fidelidad de su fe.

La prueba apenas había comenzado,
y todavía ninguna batalla estaba ganada.
Pero Dios ya los estaba preparando
para algo mayor ante las puertas de Babilonia.

Porque pronto quedaría claramente demostrado
quién era en verdad siervo de Dios.
La fidelidad no existe solamente en el templo:
también puede permanecer lejos de él.

El mundo que los rodeaba era inmenso y ruidoso,
lleno de cosas capaces de cautivar el corazón.
Pero mucho de lo que brilla ante los hombres
tiene sus límites establecidos delante del cielo.

Daniel aprendió ya en aquellos días
a confiar en Dios aun en tierra extranjera.
Porque la fe verdadera permanece firme
cuando desaparecen la patria y lo conocido.

Así se encontraron en Babilonia,
muy lejos ya de la tierra de Judá.
Pero el plan de Dios apenas comenzaba allí,
oculto detrás de cada nueva puerta.

De aquellos jóvenes extranjeros, Dios haría
testigos suyos en aquella tierra.
Delante de reyes permanecerían firmes
y harían resplandecer la gloria del Señor.

Así Babilonia se convirtió en el lugar
donde Dios revelaría su verdadero tesoro:
no el oro, la fama ni el poder humano,
sino la fidelidad hecha visible.

Quien confía en Dios en tiempos oscuros
también experimenta su cercanía en tierras lejanas.
Porque ninguna tierra extraña de este mundo
es mayor que el Señor que sostiene a los suyos.


🌟 Pensamiento profético

🌍 En la Biblia, Babilonia representa con frecuencia un mundo que desea vivir sin Dios.

🙏 Daniel y sus amigos tuvieron que aprender a permanecer fieles, aunque estaban rodeados por una cultura completamente diferente.

✨ También el pueblo de Dios del tiempo del fin vive como extranjero en un mundo que defiende otros valores. El desafío sigue siendo el mismo: no intentar transformar el mundo haciéndose semejante a él, sino permanecer fiel a Dios dondequiera que se viva.

🌍 Porque el Altísimo no gobierna solamente en Jerusalén: gobierna sobre toda la tierra.