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🌍 CUANDO EL MUNDO SE ACERCA A SU FIN

🕯️ Esperanza, vigilancia y fidelidad en Mateo 24–25


🎭 Sermón especial 2: Cuando el engaño parece verdad – Examinado a la luz de las Escrituras

🕯️ Reconocer el engaño a la luz de las Escrituras y permanecer fieles a Cristo


📜 Texto principal

«Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre».
Mateo 24:23–27

🔦 Versículo guía

«¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido».
Isaías 8:20

🧭 Pensamiento central del sermón

El engaño más peligroso no se presenta abiertamente como una mentira, sino que combina lenguaje religioso, experiencias impresionantes y señales sobrenaturales con un mensaje contrario a la Palabra de Dios. Sin embargo, Cristo no deja a su iglesia sin orientación. Quien conoce a Jesús, está arraigado en las Sagradas Escrituras y examina toda doctrina y experiencia mediante la Palabra revelada de Dios no tiene que quedar indefenso ante los engaños venideros.


🌅 Saludo e introducción

Querida iglesia, en los dos primeros sermones de esta serie vimos que todo lo terrenal puede ser sacudido y que Dios mismo pone un límite a la gran tribulación. En el pasaje de hoy, Jesús habla de otro peligro todavía más difícil de reconocer que una persecución abierta. Cuando un enemigo ataca visiblemente, al menos sabemos que estamos en peligro. Sin embargo, cuando el engaño posee una apariencia religiosa, está acompañado por señales e incluso lleva el nombre de Cristo, puede parecer verdadero.

Jesús comienza su discurso sobre el tiempo del fin con la advertencia: «Mirad que nadie os engañe». A lo largo de Mateo 24 repite varias veces esta advertencia. También habla de guerras, hambres, terremotos y persecuciones, pero no destaca ningún otro tema con tanta insistencia como el engaño espiritual. De este modo deja claro que el mayor peligro de los últimos días no consiste en que el pueblo de Dios conozca demasiado poco acerca de los acontecimientos políticos, sino en que las personas confundan un engaño religioso con la obra de Dios.

Una mentira evidente puede reconocerse rápidamente en muchas ocasiones. Un engaño eficaz, en cambio, contiene suficiente verdad para parecer creíble. Utiliza conceptos bíblicos conocidos, habla de Jesús, sanidad, paz, amor o reavivamiento y puede estar acompañado de experiencias extraordinarias. Sin embargo, en puntos decisivos modifica la imagen de Dios, relativiza sus mandamientos, desplaza la obra redentora de Cristo o coloca las experiencias humanas por encima de las Sagradas Escrituras.

Jesús anuncia este peligro para que sus hijos estén preparados. Sus palabras no pretenden crear una atmósfera de desconfianza en la que sospechemos fraude por todas partes. Deben proporcionarnos un fundamento claro que nos permita distinguir entre la verdad y el error. El Señor no desea una iglesia crédula que declare inmediatamente divino todo acontecimiento extraordinario, pero tampoco quiere una iglesia fría y desconfiada que rechace toda obra del Espíritu Santo. Nos llama a una fe abierta a la actuación de Dios y que, al mismo tiempo, examina cuidadosamente todas las cosas mediante su Palabra.


📜 Ilustración narrativa: El mensaje sellado

La siguiente historia es una ilustración narrativa ambientada en las primeras comunidades cristianas después de la huida de Jerusalén.

Habían transcurrido varios años desde que Matías abandonó Jerusalén con su familia. Ahora vivían con otros cristianos en una ciudad situada al otro lado del Jordán. La nueva vida no había sido fácil. Matías había establecido un taller, Ana atendía a los viajeros y necesitados, y su hija Miriam se había convertido en una joven. Jerusalén había sido destruida, pero las palabras de Jesús habían advertido a tiempo a los creyentes y les habían mostrado el camino hacia la salvación.

Una tarde calurosa apareció un desconocido en la plaza del mercado. Su vestidura estaba cubierta de polvo, pero su voz sonaba fuerte y convincente. En pocos minutos se congregó una gran multitud a su alrededor. Contó que venía del desierto y que allí había visto a un hombre a quien muchos consideraban el Mesías prometido.

«Sana a los enfermos», exclamó el desconocido. «Personas que durante años no podían caminar se levantan. Conoce los pensamientos de quienes se presentan ante él y aparece fuego en el cielo cuando ora. Esta misma noche se manifestará en el desierto. Quien crea en la liberación de Israel debe acompañarnos».

La noticia se difundió rápidamente. También algunos cristianos prestaron atención. Un hombre llamado Rubén corrió hacia Matías y le contó emocionado cuanto había oído.

«Quizá el Señor haya regresado», dijo Rubén. «Llevamos tanto tiempo esperándolo. ¿Qué sucederá si dejamos pasar esta oportunidad?».

Matías dejó sus herramientas a un lado y miró pensativo a su amigo. «¿Ha dicho ese hombre que Jesús apareció en el desierto?».

«Sí. Muchos han visto sus milagros».

«Entonces no debemos ir».

Rubén reaccionó sorprendido. «¿Cómo puedes juzgarlo tan rápidamente? No lo has visto ni oído. Quizá Dios esté obrando de una manera que no esperábamos».

«Eso es posible», respondió Matías con serenidad. «Dios no está limitado por nuestras expectativas, pero nunca contradice la palabra que ya nos ha dado».

Entró en la casa y trajo un pequeño rollo. En él estaban escritas algunas partes del discurso de Jesús en el monte de los Olivos. Los creyentes habían conservado cuidadosamente estas palabras porque muchos de ellos habían experimentado personalmente su poder salvador durante la huida de Jerusalén. Matías desenrolló con cuidado el escrito y leyó:

«Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis».
Mateo 24:26

Rubén guardó silencio. Después de un momento, sin embargo, objetó: «¿Pero qué sucede con los milagros? ¿Permitiría Dios que un falso profeta hiciera tales cosas?».

Matías leyó la frase inmediatamente anterior:

«Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos».
Mateo 24:24

«Jesús no nos dijo que todo milagro fuera una prueba de la verdad», explicó Matías. «Por el contrario, nos advirtió que precisamente el engaño podía estar acompañado de grandes señales».

Entretanto, Miriam se había acercado. Recordaba la noche en que su familia había abandonado Jerusalén. Entonces su padre le había explicado que debían confiar más en la palabra de Jesús que en aquello que contemplaban sus ojos.

«Es la misma decisión que tuvimos que tomar entonces», dijo. «Cuando los romanos se retiraron, todo parecía seguro, pero la palabra de Jesús decía que debíamos huir. Ahora algo parece divino, pero la palabra de Jesús nos dice que no debemos ir».

Matías asintió. «Nuestros ojos solamente pueden ver lo que sucede ante ellos. Jesús, en cambio, conoce también lo que se encuentra detrás de una apariencia».

Al anochecer, muchas personas abandonaron la ciudad y se dirigieron al desierto. Algunos cristianos se unieron a ellas. Matías, su familia y un pequeño grupo de creyentes permanecieron allí. Se reunieron en una casa, leyeron las palabras de Jesús y oraron para que Dios hiciera regresar a quienes habían seguido aquel mensaje.

Rubén volvió avanzada la noche. Estaba cansado, avergonzado y visiblemente conmocionado. El supuesto Mesías había hablado de una rebelión armada, exigido dinero y reclamado obediencia absoluta. Cuando algunos oyentes formularon preguntas, sus seguidores los amenazaron. Rubén había logrado escapar.

«Sus señales parecían convincentes», dijo en voz baja. «Mientras estaba allí, quería creer que todo era auténtico. Solamente cuando exigió que lo obedeciéramos ciegamente recordé vuestras palabras».

Matías no respondió con reproches. Tomó el rollo y lo colocó sobre la mesa.

«Esta palabra nos condujo fuera de Jerusalén», dijo. «Hoy te ha sacado de un engaño. También nos preservará en el futuro si no nos dejamos guiar por aquello que parece impresionante, sino por lo que Cristo ha dicho».

Miriam contempló el pequeño rollo. El material era sencillo y la escritura ya se había desvanecido en algunos lugares. El desconocido de la plaza había hablado en voz alta y relatado milagros espectaculares. En cambio, la verdad de Dios había sido leída aquella noche sin ninguna señal visible dentro de una casa sencilla. Sin embargo, había quedado demostrado cuál de los dos mensajes poseía verdadera luz.


1. ⚠️ La primera advertencia de Jesús: No os dejéis engañar

Cuando los discípulos preguntaron a Jesús por la señal de su venida y del fin del mundo, él no comenzó su respuesta con una lista cronológica de acontecimientos políticos. Su primera declaración fue una advertencia personal:

«Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán».
Mateo 24:4–5

Jesús no dice solamente que aparecerán unas pocas personas cuyo fraude será fácil de reconocer. Habla de «muchos» que vendrán en su nombre y engañarán también a muchos. El engaño tendrá una apariencia cristiana, utilizará el nombre de Jesús y reclamará autoridad espiritual. Precisamente por eso, la iglesia debe aprender a distinguir entre un nombre cristiano y el verdadero Cristo de la Biblia.

Pablo advirtió a la iglesia de Corinto acerca del mismo peligro:

«Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis».
2 Corintios 11:4

Es posible hablar frecuentemente de Jesús y, sin embargo, presentar a otro Jesús. Ese «otro Jesús» puede ser un Salvador que ofrece consuelo, pero no llama al arrepentimiento; un Jesús que confirma los deseos humanos, pero no toma en serio los mandamientos de Dios; o un Jesús admirado como maestro espiritual, pero cuya muerte sustitutoria y resurrección corporal han perdido toda importancia central. El Jesús de la Biblia, en cambio, es al mismo tiempo Creador, Legislador, Cordero sacrificado, Señor resucitado, Sumo Sacerdote celestial, Juez y Rey que viene.

También «otro evangelio» puede utilizar conceptos religiosos conocidos. Tal vez prometa paz sin reconciliación, perdón sin arrepentimiento, poder espiritual sin obediencia o salvación sin la cruz. Pablo, sin embargo, declara:

«Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema».
Gálatas 1:8

Ni siquiera una aparición angelical debe aceptarse sin ser examinada. La identidad de un mensajero no queda demostrada mediante su esplendor exterior, y la verdad de un mensaje no depende de la intensidad de la experiencia que lo acompaña. Lo decisivo es su concordancia con el evangelio que Dios ya ha revelado en las Sagradas Escrituras.


2. 🎭 Por qué el engaño religioso puede parecer tan convincente

Una mentira burda suele mostrar abiertamente su contradicción con la verdad. El engaño espiritual actúa de una manera más sutil. Mezcla verdad y error, utiliza palabras correctas con un significado modificado y apela a los sentimientos antes de que la razón tenga la oportunidad de examinar el mensaje. Puede presentarse como una respuesta extraordinaria a los anhelos más profundos de una persona.

Quien llora la pérdida de un ser querido puede recibir la visita de una aparición que finge ser esa persona. Quien sufre una enfermedad grave puede dejarse influir por la promesa de una curación sobrenatural. Quien padece por causa de su culpa puede aceptar un mensaje que ofrece consuelo sin llamar al pecado por su nombre. Quien busca seguridad religiosa puede seguir a una persona que afirma con gran confianza recibir revelaciones directas de Dios.

La Biblia no niega que puedan producirse señales sobrenaturales. Más bien, advierte que no debemos atribuir automáticamente toda señal a Dios. Moisés ya explicó a Israel:

«Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños».
Deuteronomio 13:1–3

La señal anunciada podía llegar a cumplirse, pero su cumplimiento no demostraba que el mensajero hubiera sido enviado por Dios. El mensaje debía examinarse para comprobar si conducía al pueblo a permanecer fiel al Dios verdadero. Un milagro que induce a la desobediencia no lleva la aprobación del cielo.

Los magos del faraón imitaron en Egipto algunas de las señales que Moisés y Aarón realizaron por mandato de Dios. Sus imitaciones limitadas debían producir la impresión de que no existía ninguna diferencia decisiva entre el poder de Dios y la magia egipcia. Finalmente, sin embargo, los límites de su poder quedaron al descubierto. Durante cierto tiempo, lo auténtico y la imitación pudieron parecer semejantes, pero no poseían el mismo origen ni conducían a la misma meta.

También en los últimos días, el efecto visible de una manifestación impresionará a muchas personas más que la Palabra escrita de Dios:

«También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia».
Apocalipsis 13:13–14

Juan no dice que las personas serán engañadas a pesar de las señales, sino por causa de ellas. Aquello que consideran una prueba definitiva se convierte en el instrumento de su engaño. Por eso, nuestra fe debe aprender hoy a apoyarse sobre un fundamento más firme que los milagros visibles y los sentimientos intensos.


3. 🔍 Los escogidos no son invulnerables por naturaleza

Jesús describe a los falsos cristos y profetas como figuras tan convincentes que intentarán engañar, «si fuere posible, aun a los escogidos». Esta formulación no debe conducirnos a una falsa seguridad ni a la desesperación. Muestra cuán serio será el engaño y, al mismo tiempo, revela que Cristo ha preparado un camino para preservarnos.

Los escogidos no poseen una infalibilidad natural. No pueden permanecer firmes por ser más inteligentes, desconfiados o religiosos que otras personas. Pedro era un discípulo llamado por Jesús y estaba convencido de que nunca caería. Pocas horas después negó tres veces a su Señor. Su experiencia muestra lo peligroso que es confiar espiritualmente en uno mismo.

Pablo advierte:

«Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga».
1 Corintios 10:12

Quien está convencido de que jamás podrá ser engañado ya ha perdido una importante barrera protectora. Quizá examine las cosas con menor cuidado porque confía en su propio juicio. La humildad, en cambio, reconoce que toda persona puede ser engañada si se aleja de Cristo y de su Palabra.

Jesús oró por sus discípulos:

«Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad».
Juan 17:17

Los escogidos no son preservados por su propia inteligencia, sino por Cristo, quien los santifica en la verdad. Permanecen dispuestos a aprender, se examinan a sí mismos, aceptan la corrección bíblica y se aferran al Salvador. Su seguridad no consiste en conocer de antemano cada detalle del engaño, sino en conocer la voz del verdadero Pastor.

«Y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Juan 10:4–5

Una oveja no necesita estudiar la voz de todos los posibles impostores. Lo decisivo es que conozca bien la voz del pastor. Del mismo modo, nuestra mejor preparación no consiste en investigar hasta el último detalle de cada falsa doctrina, sino en conocer tan profundamente el carácter, las palabras y la obra redentora de Jesús que podamos percibir la contradicción cuando se nos presente a otro Cristo.


4. 📖 Las Sagradas Escrituras son la norma vinculante

Isaías vivió en una época en la que las personas ya no querían escuchar la Palabra de Dios. Acudían a médiums y adivinos para recibir orientación. El profeta respondió:

«¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido».
Isaías 8:19–20

La expresión «la ley y el testimonio» se refiere a la Palabra de Dios que ya había sido entregada. Todo mensaje nuevo, toda doctrina religiosa y toda experiencia sobrenatural deben ser examinados mediante ella. Si contradicen la Palabra revelada, no poseen luz divina, independientemente de cuán impresionantes parezcan o de cuántas personas los sigan.

Los creyentes de Berea nos ofrecen un ejemplo importante. Cuando Pablo les anunció el evangelio, recibieron sus palabras con buena disposición, pero no renunciaron a examinarlas:

«Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así».
Hechos 17:11

No rechazaron a Pablo por desconfianza, sino que lo escucharon con una actitud abierta. Al mismo tiempo, no aceptaron su mensaje únicamente por causa de su personalidad o su discurso convincente. Compararon diariamente cuanto escuchaban con las Escrituras. La receptividad y el examen cuidadoso no estaban en contradicción.

Juan exhorta a la iglesia de la misma manera:

«Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo».
1 Juan 4:1

El llamado a examinar se dirige a toda la iglesia. No solamente los pastores, teólogos o dirigentes de iglesia deben ser capaces de discernir. Cada creyente necesita conocer personalmente la Biblia. Si nuestras convicciones dependen exclusivamente de las afirmaciones de un orador popular, una personalidad religiosa o un canal digital, nuestra fe continúa sometida a una autoridad ajena.

Elena de White destaca, en relación con el último engaño, que solamente permanecerán firmes las personas cuya mente esté llena de las verdades bíblicas. Su seria advertencia declara:

«Solo los que hayan fortalecido su mente con las verdades de la Biblia podrán resistir en el último gran conflicto».

Por consiguiente, la preparación no se produce mediante una lectura superficial de algunos versículos preferidos, sino mediante un conocimiento profundo y coherente de la verdad bíblica. Elena G. de White, El conflicto de los siglos, capítulo 37: «Nuestra única salvaguardia»


5. 🧭 Cómo examinar un mensaje espiritual

Una doctrina debe examinarse primero preguntando qué imagen ofrece de Jesús. ¿Confiesa al Cristo bíblico como el Hijo eterno de Dios, que se hizo hombre, vivió sin pecado, murió en nuestro lugar por nuestros pecados, resucitó corporalmente, sirve como Sumo Sacerdote en favor de nosotros y regresará visiblemente? Juan presenta la confesión de Jesucristo como una prueba decisiva:

«En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios».
1 Juan 4:2

Después debemos preguntar cómo trata el mensaje la ley de Dios. El Espíritu Santo nunca contradice los mandamientos que él mismo inspiró. Una doctrina puede hablar mucho del amor, pero si declara que la obediencia carece de importancia, separa el amor de su forma bíblica.

«Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos».
1 Juan 5:3

La enseñanza acerca del estado de los muertos también posee una importancia decisiva para los últimos días. La Biblia describe la muerte como un sueño sin conocimiento consciente de lo que sucede en la tierra:

«Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben».
Eclesiastés 9:5

«Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos».
Salmo 146:4

Cuando una aparición afirma ser una persona fallecida, no debemos permitir que nuestros sentimientos y recuerdos familiares sustituyan la norma bíblica. Dios prohibió expresamente el contacto con los muertos porque detrás de tales apariciones pueden encontrarse espíritus engañadores y no las personas fallecidas. La esperanza cristiana no descansa en un alma naturalmente inmortal que continúa viviendo con independencia de la resurrección, sino en la resurrección que tendrá lugar durante la segunda venida de Jesús.

«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero».
1 Tesalonicenses 4:16

Finalmente, un mensaje debe ser examinado por sus frutos espirituales. ¿Conduce a la humildad, el arrepentimiento, el amor, la pureza y la obediencia, o produce orgullo, culto a la personalidad, fanatismo y dependencia de un dirigente humano? Jesús dijo:

«Por sus frutos los conoceréis».
Mateo 7:16

Estas pruebas deben aplicarse conjuntamente. Un mensaje no es verdadero solamente porque parezca producir algunos frutos positivos, pues también un sistema falso puede realizar obras benéficas y originar experiencias convincentes. De igual modo, una confesión de fe aparentemente correcta no es suficiente si su resultado práctico aleja a las personas de los mandamientos de Dios. Todo el mensaje debe examinarse a la luz de toda la Escritura.


6. ✨ Por qué las señales y los milagros no son suficientes

Muchas personas suponen que una curación auténtica o un milagro inexplicable solamente pueden proceder de Dios. Jesús mismo contradice esta suposición cuando habla de falsos profetas que realizarán «grandes señales y prodigios». Apocalipsis 16 también describe espíritus demoníacos que hacen señales y reúnen a los gobernantes de la tierra para el último conflicto.

«Pues son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso».
Apocalipsis 16:14

Esto no significa que todo acontecimiento extraordinario tenga que ser demoníaco. Dios continúa obrando, contestando oraciones, guiando a las personas y también puede sanar. Sin embargo, la Biblia nos pide examinar el mensaje que acompaña al acontecimiento. El milagro no se encuentra por encima de la Palabra, sino que debe ser juzgado mediante ella.

Jesús advirtió que, en el día del juicio, algunas personas apelarán a sus obras sobrenaturales:

«Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad».
Mateo 7:22–23

Estas personas utilizan el nombre de Jesús y hablan de mensajes proféticos, liberaciones y milagros. En su respuesta, Cristo no niega expresamente que hayan sucedido acontecimientos extraordinarios, pero declara que nunca existió una relación viva con él. La actividad espiritual no sustituye la fe obediente.

El siguiente versículo muestra cómo se hace visible esta relación:

«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca».
Mateo 7:24

También aquí Jesús relaciona la protección con escuchar y practicar su Palabra. Una experiencia espectacular puede impresionarnos, pero solamente la verdad de Dios puede renovar nuestro carácter y colocar nuestra vida sobre la Roca.


7. 👑 La segunda venida de Jesús no podrá permanecer oculta

Jesús ofrece a su iglesia una señal particularmente clara de su segunda venida:

«Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre».
Mateo 24:26–27

La verdadera venida de Jesús no tendrá lugar en una habitación secreta ni estará limitada a un lugar apartado. Nadie tendrá que emprender un viaje para contemplar al Cristo que habrá regresado. Nadie necesitará recibir la noticia de segunda mano. Su venida será personal, visible, audible, poderosa y perceptible en todo el mundo.

Juan escribe:

«He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá».
Apocalipsis 1:7

Pablo añade:

«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios descenderá del cielo».
1 Tesalonicenses 4:16

Jesús no aparecerá solo en la tierra para dirigirse después de un lugar a otro. Vendrá en la gloria de su Padre y acompañado por todos los santos ángeles:

«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria».
Mateo 25:31

Durante su segunda venida, los muertos en Cristo resucitarán, los creyentes vivos serán transformados y ambos grupos serán arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire. Los redimidos no recibirán a Jesús en la tierra para que establezca aquí, de manera oculta, un reino terrenal, sino que serán llevados hacia él:

«Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor».
1 Tesalonicenses 4:17

Estas características bíblicas nos protegen contra un falso Cristo que aparezca en un lugar determinado, realice milagros y afirme haber regresado a la tierra. Aunque tal figura parezca bondadosa, cite palabras bíblicas y aparente sanar enfermedades, no debemos seguirla. Jesús nos lo advirtió de antemano: «No lo creáis».


8. 🐍 La última imitación de Cristo

Desde el comienzo del gran conflicto, Satanás intenta presentar falsamente el carácter de Dios. En el jardín del Edén puso en duda la Palabra divina y afirmó que la desobediencia no conduciría a la muerte:

«Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis».
Génesis 3:4

Esta primera mentira continúa influyendo hasta hoy mediante la creencia de que el ser humano posee por naturaleza una esencia inmortal y consciente que sigue viviendo después de la muerte. De esta forma se prepara el terreno para las apariciones espiritistas. Cuando las personas creen que los fallecidos pueden comunicarse con ellas, aceptan con mayor facilidad mensajes que parecen proceder de familiares amados, santos o personajes bíblicos.

Pablo explica que Satanás no siempre presenta su engaño bajo una apariencia aterradora:

«Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz».
2 Corintios 11:14

La expresión «ángel de luz» muestra cuán convincente puede resultar la imitación. Satanás no ofrecerá necesariamente el mal como algo abiertamente malvado. Puede prometer paz, unidad y renovación espiritual mientras aleja gradualmente a las personas de la verdad de Dios.

En el último gran engaño, Satanás intentará imitar al propio Cristo. Elena de White describe una aparición impresionante que producirá en muchos lugares la impresión de que el Salvador ya ha regresado. Esta figura habla amablemente, sana enfermedades y repite algunas verdades enseñadas por Jesús, pero contradice la ley de Dios en un punto decisivo. Por eso, el engaño no quedará desenmascarado mediante la impresión exterior, sino únicamente mediante la Biblia. Elena G. de White, El conflicto de los siglos, capítulo 39: «El tiempo de angustia»

Esta advertencia tiene una importancia especial para la proclamación adventista acerca del tiempo del fin. Si una figura sobrenatural afirma ser Cristo y declara al mismo tiempo que el primer día de la semana es el día de reposo santificado por Dios, su mensaje contradice el cuarto mandamiento. Dios no revocará su propio orden, y el verdadero Jesús no modificará durante su segunda venida un mandamiento que estableció como Creador y proclamó en el Sinaí.

El sábado no es una señal escogida por los seres humanos ni una obra meritoria. Señala al Creador y expresa que colocamos la autoridad de Dios por encima de las tradiciones humanas. Por eso, el último engaño gira esencialmente en torno a la pregunta de qué palabra tendrá autoridad vinculante sobre nuestra conciencia.


9. 🕊️ El Espíritu Santo nunca nos aparta de las Escrituras

Algunas personas enfrentan al Espíritu Santo con la Biblia. Consideran que una experiencia espiritual inmediata es más viva y elevada que la Palabra escrita. Sin embargo, el Espíritu Santo inspiró las Escrituras y jamás dará un mensaje que contradiga su revelación anterior.

«Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo».
2 Pedro 1:21

Jesús dijo acerca del Espíritu de verdad:

«Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber».
Juan 16:14

La obra auténtica del Espíritu Santo coloca a Cristo en el centro, convence de pecado, conduce a la verdad y transforma el carácter. No genera dependencia de una persona carismática, desprecio por la enseñanza bíblica ni orgullo espiritual. Cuando alguien afirma que el Espíritu le ha permitido ignorar declaraciones claras de las Escrituras, podemos estar seguros de que no ha hablado el Espíritu de Dios.

Al mismo tiempo, el miedo al engaño no debe llevarnos a rechazar toda experiencia viva de fe. Pablo relaciona ambos aspectos:

«No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno».
1 Tesalonicenses 5:19–21

No debemos apagar al Espíritu ni despreciar los dones espirituales, pero debemos examinarlo todo. Podemos conservar agradecidos aquello que concuerda con la verdad bíblica y produce buenos frutos. Debemos rechazar cuanto contradiga la Palabra de Dios, aunque nos conmueva emocionalmente o parezca sobrenaturalmente impresionante.


10. 🏠 La iglesia necesita una cultura de discernimiento

Una iglesia saludable no considera sospechosas las preguntas. Si toda pregunta crítica es tratada como una falta de fe, surge un ambiente en el que puede desarrollarse el abuso espiritual. El liderazgo bíblico no exige obediencia ciega a los seres humanos. También los dirigentes, pastores y maestros de la iglesia permanecen sometidos a la Palabra de Dios.

Pedro exhorta a los ancianos:

«Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey».
1 Pedro 5:2–3

Un dirigente espiritual que se niega a someterse al examen bíblico no actúa conforme al espíritu de Cristo. La autoridad auténtica sirve, explica, escucha y dirige la atención más allá de sí misma hacia Jesús. La falsa autoridad espiritual exige lealtad personal, reprime las preguntas y coloca sus propias pretensiones por encima de la conciencia de otras personas.

También los mensajes extraordinarios deben ser examinados dentro de la comunidad. Pablo escribe:

«Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen».
1 Corintios 14:29

Este orden protege tanto a la iglesia como al mensajero individual. Nadie posee, únicamente por causa de una fuerte convicción, el derecho a presentar sus impresiones personales como una revelación vinculante de Dios. La iglesia examina a la luz de las Escrituras si un mensaje es verdadero, equilibrado y espiritualmente saludable.

Esto se aplica igualmente a los contenidos difundidos actualmente mediante libros, vídeos, redes sociales o plataformas digitales. Una presentación diseñada profesionalmente no constituye una prueba de verdad. Un gran número de espectadores no significa que Dios haya confirmado el mensaje. Incluso una persona que cita muchos versículos puede separarlos de su contexto y combinarlos en una doctrina contraria al testimonio general de las Escrituras.

Por eso debemos aprender a preguntar no solamente si una afirmación parece bíblica, sino si realmente procede de la Biblia. Para ello necesitamos leer el contexto, considerar textos paralelos y comprender los pasajes difíciles a la luz de las declaraciones claras. La Biblia se explica a sí misma, y ninguna formulación aislada debe utilizarse para invalidar el testimonio general de las Escrituras.


11. 🛡️ Cómo desarrollar hoy el discernimiento espiritual

El discernimiento espiritual crece mediante el estudio regular y humilde de las Sagradas Escrituras. Quien solamente lee de vez en cuando algunos versículos aislados dependerá con mayor facilidad de afirmaciones impresionantes. En cambio, quien estudia libros bíblicos completos, comprende sus relaciones internas y sigue la obra de Dios a lo largo de la historia de la salvación desarrolla una comprensión ordenada de la verdad.

Esto no consiste solamente en acumular conocimientos. Jesús dijo a los dirigentes religiosos de su tiempo:

«Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida».
Juan 5:39–40

Poseían conocimientos bíblicos, pero rechazaban a aquel hacia quien señalaban las Escrituras. El verdadero estudio de la Biblia conduce a Cristo, profundiza nuestra dependencia de su gracia y transforma nuestra vida. Si nuestro conocimiento nos vuelve orgullosos, duros o conflictivos, habremos acumulado información, pero no habremos comprendido el propósito de la Palabra.

La oración es inseparable del discernimiento. Santiago promete:

«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada».
Santiago 1:5

Podemos pedir concretamente a Dios que purifique nuestras motivaciones y nos proteja de confundir nuestros deseos con la verdad. Algunas personas aceptan un mensaje falso porque promete precisamente aquello que desean escuchar. Quien se somete a la voluntad de Dios estará dispuesto a rechazar incluso un mensaje agradable si este no concuerda con las Escrituras.

La obediencia también agudiza la percepción espiritual. Jesús dijo:

«El que quiera hacer la voluntad de Dios conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta».
Juan 7:17

Quien ya ha decidido cumplir la voluntad de Dios reconoce la verdad con mayor claridad. En cambio, quien desea aferrarse a un pecado determinado o evitar una exigencia incómoda será más vulnerable a las enseñanzas que confirmen su propio camino.

Finalmente, necesitamos la comunión de creyentes maduros. Una persona espiritualmente aislada puede confundir con mayor facilidad sus propias impresiones con la dirección divina. En una iglesia caracterizada por el amor, las observaciones pueden compararse, las preguntas pueden formularse y las conclusiones unilaterales pueden corregirse. Esta comunidad no sustituye nuestra responsabilidad personal, pero nos ayuda a reconocer nuestros puntos ciegos.


12. ❤️ La verdad y el amor no deben separarse

En la lucha contra el engaño existe el peligro de que las personas se vuelvan duras y conflictivas. Tal vez defiendan doctrinas correctas, pero traten a los demás sin paciencia ni misericordia. Por eso, Pablo relaciona la madurez espiritual con el llamado a mantener «la verdad en amor»:

«Sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo».
Efesios 4:15

El amor sin verdad se vuelve sentimental y puede confirmar a las personas en un error peligroso. La verdad sin amor se vuelve fría y puede negar el carácter de Cristo que pretende defender. Jesús unió ambos aspectos de una manera perfecta. Llamó al pecado por su nombre y, al mismo tiempo, trató a los pecadores con una misericordia que les abría el camino hacia el arrepentimiento.

Cuando una persona sigue una doctrina falsa, no debemos burlarnos de ella. Muchos no son engañados porque rechacen conscientemente a Dios, sino porque buscan consuelo, sanidad, seguridad o cercanía espiritual. Detrás de su credulidad puede existir una profunda necesidad humana. No los ayudamos despreciando su experiencia, sino mostrándoles con paciencia por qué la Palabra de Dios ofrece un fundamento más seguro.

Pablo escribe:

«Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad».
2 Timoteo 2:24–25

Nuestro propósito no consiste en ganar una discusión, sino en recuperar a una persona para la verdad y para Cristo. El mismo Jesús que declaró claramente «No lo creáis» lloró por quienes se dejaban engañar. Su verdad es clara, pero su corazón permanece lleno de compasión.


🌄 Conclusión: La Palabra sencilla que nos preserva

Regresemos una vez más a la pequeña casa donde Matías colocó el rollo sobre la mesa. En la plaza del mercado, un hombre había hablado de señales espectaculares, curaciones y una revelación secreta en el desierto. Su mensaje despertaba curiosidad, esperanza y entusiasmo religioso. El rollo que estaba en la casa, en cambio, tenía una apariencia sencilla. No resplandecía, no realizaba ningún milagro visible ni atraía a una gran multitud. Sin embargo, contenía las palabras de Jesús que preservaron a su iglesia del engaño.

Miriam había comprendido que la decisión del presente se parecía a la que tomaron durante la huida de Jerusalén. En aquella ocasión, sus ojos contemplaban una ciudad aparentemente segura, mientras la palabra de Jesús los llamaba a huir. Ahora, las personas veían señales impresionantes, mientras la palabra de Jesús declaraba: «No salgáis» y «No lo creáis». En ambas situaciones, la fe consistía en confiar más en Cristo que en las impresiones visibles.

También nosotros podremos enfrentarnos a mensajes que influyan más intensamente sobre nuestros sentimientos que la voz serena de las Escrituras. Quizá estén acompañados de curaciones, apariciones, predicciones extraordinarias o una atmósfera religiosa abrumadora. Nuestra seguridad no dependerá entonces de que seamos capaces de explicar todos los fenómenos. Tampoco tendremos que demostrar cómo se produjo cada señal. Será suficiente reconocer que el mensaje contradice la clara Palabra de Dios.

Jesús nos anunció el engaño antes de que alcance su punto culminante. Al hacerlo, también nos mostró que no estamos indefensos ante él. El verdadero Cristo ha permitido que su voz se escuche en las Escrituras. Ha descrito claramente la manera en que regresará, nos ha enseñado acerca del estado de los muertos, ha revelado la vigencia permanente de sus mandamientos y nos ha mostrado cómo reconocer la obra de su Espíritu.

El pequeño rollo de la historia nos recuerda que la verdad de Dios puede parecer exteriormente poco espectacular y, sin embargo, ser más poderosa que cualquier escenificación religiosa. El cielo y la tierra pasarán, pero las palabras de Jesús no pasarán. Quien permanece sobre esta Palabra posee un fundamento firme cuando el engaño parece verdad.


📣 Llamado

Querida iglesia, preguntémonos primero hoy sobre qué fundamento descansan nuestras convicciones espirituales. ¿Creemos algo porque nos conmueve, porque muchas personas están convencidas, porque lo enseña una personalidad conocida o porque lo hemos examinado cuidadosamente a la luz de todas las Sagradas Escrituras? Los sentimientos, las experiencias y los maestros humanos pueden ocupar su lugar legítimo, pero nunca deben asumir la autoridad de la Palabra de Dios.

Preguntémonos también si conocemos personalmente al verdadero Jesús de la Biblia. El discernimiento espiritual no crece únicamente mediante el conocimiento de las falsas doctrinas, sino principalmente mediante una relación viva con Cristo. Quien escucha diariamente sus palabras, recibe su gracia, ama sus mandamientos y sigue su dirección llegará a conocer bien la voz del buen Pastor.

Quizá hasta ahora hayas aceptado alguna enseñanza o experiencia sin examinarla profundamente. Cristo no te avergüenza por ello, sino que te invita a traer todas las cosas a su luz. La verdad no necesita temer un examen sincero. Lo que procede de Dios será confirmado por su Palabra; aquello que la contradice puede ser abandonado, aunque nos haya resultado familiar durante mucho tiempo.

Si deseas decir hoy: «Señor Jesús, guárdame del engaño y afirma mi pensamiento en tu Palabra», preséntale esta petición. Pídele también un corazón humilde que acepte la corrección, una voluntad obediente y aquel amor que transmite la verdad sin dureza. Quien advirtió a sus discípulos es también quien puede preservarlos.


🙏 Oración final

Señor Jesucristo, te agradecemos porque no nos dejaste en la incertidumbre respecto de los engaños venideros. Advertiste oportunamente a tus discípulos y nos mostraste que no toda aparición religiosa, todo milagro o todo mensaje que lleva tu nombre procede de ti. Al mismo tiempo, nos diste una norma segura para examinarlos: tu Palabra revelada.

Perdónanos cuando hemos confiado más en las voces humanas que en las Sagradas Escrituras. Perdónanos cuando los sentimientos, el entusiasmo religioso, las experiencias extraordinarias o la aprobación de otras personas han determinado nuestras decisiones con mayor fuerza que tu verdad. Libéranos del orgullo espiritual y de la idea de que jamás podríamos ser engañados.

Concédenos un profundo deseo de estudiar tu Palabra. Ayúdanos a no leer la Biblia de una manera superficial u ocasional, sino a comprender profundamente su mensaje. Muéstranos a Cristo en todas las partes de las Escrituras y permite que nuestro conocimiento nos conduzca a una relación viva contigo. Guárdanos de conocer muchas verdades y, sin embargo, negarnos a acudir a ti.

Danos tu Espíritu Santo para que podamos distinguir entre la verdad y el error. Enséñanos a examinar cuidadosamente los mensajes espirituales sin volvernos desconfiados y fríos. Haznos receptivos a tu obra auténtica y, al mismo tiempo, firmes frente a cuanto contradiga tu Palabra. Ayúdanos a no apagar al Espíritu, sino a examinarlo todo y retener lo bueno.

Protege especialmente a quienes, por causa del duelo, la enfermedad, la soledad o el miedo, se han vuelto vulnerables a las falsas promesas. Rodéalos con tu amor y condúcelos a la esperanza que solamente se encuentra en ti. Guárdalos de las voces que se aprovechan de sus anhelos y concédeles personas que les expliquen tu verdad con paciencia y misericordia.

Prepara a tu iglesia para el último gran engaño. Permítenos comprender claramente las características de tu segunda venida y creer firmemente que regresarás de una manera visible, audible y gloriosa. Guárdanos de seguir a un falso Cristo que aparezca sobre la tierra, se manifieste en lugares secretos o pretenda modificar tu santa ley.

Enséñanos a amar tu sábado como señal de tu poder creador, tu redención y tu soberanía. Que nuestra obediencia no nazca del miedo ni del orgullo humano, sino de un profundo amor por ti. Escribe tus mandamientos en nuestros corazones mediante tu Espíritu y transforma nuestro carácter a semejanza del tuyo.

Concede humildad y fidelidad a los pastores, maestros y dirigentes de iglesia. Guárdalos de colocar la autoridad humana por encima de la conciencia de los demás. Convierte nuestras iglesias en lugares donde las preguntas sean tomadas en serio, las doctrinas sean examinadas bíblicamente y las personas sean conducidas con amor hacia la verdad.

Señor Jesús, deseamos conocer tan bien tu voz que no sigamos la voz de un extraño. Consérvanos cerca de ti cuando el engaño parezca convincente y la mayoría escoja otro camino. Concédenos el valor de confiar en tu Palabra aunque nuestros ojos queden impresionados y nuestros sentimientos sean profundamente conmovidos.

Te agradecemos porque eres más poderoso que el enemigo y porque nadie puede arrebatar a tus hijos de tu mano. Completa la obra que comenzaste en nosotros y presérvanos hasta el día en que regreses sobre las nubes del cielo y todo ojo te contemple.

Oramos en tu santo nombre.

Amén.