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🌾 Escuela Sabática compacta

Comprender, profundizar y vivir la lección semanal.


✉️ PRIMERA Y SEGUNDA A LOS CORINTIOS


🏙️ Lección 1 – El ministerio de Pablo en Corinto

📅 Semana de estudio: 27 de junio–3 de julio de 2026
🕊️ Sábado: 4 de julio de 2026
🏛️ Tercer trimestre de 2026: 1 y 2 Corintios

La primera lección nos conduce hasta el comienzo de la historia de la iglesia de Corinto. Antes de que Pablo abordara posteriormente sus conflictos, interrogantes teológicos y desafíos espirituales, vemos primero cómo llegó el evangelio a esta importante ciudad. Corinto era económicamente poderosa, culturalmente diversa, religiosamente pluralista y, al mismo tiempo, estaba marcada por una gran permisividad moral. Precisamente allí comenzó Pablo su ministerio, trabajó junto con Aquila y Priscila, proclamó a Cristo y experimentó tanto oposición como una sorprendente receptividad. De este modo, la lección muestra desde el principio que Dios también puede preparar personas y edificar su iglesia en un entorno difícil.


💎 Versículo para memorizar

«No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo […] porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad».
Hechos 18:9–10

Pablo recibió estas palabras en una situación en la que su ministerio no resultaba nada fácil. Era un misionero experimentado, pero también conocía el miedo, el agotamiento y la incertidumbre. Cristo no le prometió que desaparecería toda oposición, sino que le concedió algo mucho mayor: la seguridad de su presencia. Antes de que Pablo pudiera ver lo que surgiría de su trabajo, Cristo ya sabía que muchas personas de Corinto responderían al evangelio.

Así comienza el estudio de las cartas a los Corintios con una verdad importante: la obra de Dios no depende de que las circunstancias externas parezcan ideales. Allí donde Cristo envía, Él también está presente.


🧭 ¿De qué trata la lección?

Durante su segundo viaje misionero, Pablo llegó a Corinto procedente de Atenas. En Atenas había hablado con judíos, personas que acudían al mercado y filósofos, intentando ganar para el evangelio a personas de procedencias muy diferentes. Corinto le planteó ahora nuevos desafíos. La ciudad se encontraba estratégicamente situada entre importantes rutas comerciales y atraía a comerciantes, viajeros, soldados, marineros y personas pertenecientes a las culturas más diversas. Numerosas religiones, grandes diferencias sociales y una marcada búsqueda de prestigio caracterizaban la vida pública.

Pablo podría haber considerado fácilmente que Corinto no era un lugar adecuado para fundar una iglesia cristiana. Sin embargo, comenzó a trabajar allí, ganándose la vida como fabricante de tiendas y anunciando simultáneamente el evangelio. En Aquila y Priscila encontró colaboradores cercanos. Cuando surgió oposición en la sinagoga, trasladó el centro de su actividad, pero no abandonó su misión. Crispo, el principal de la sinagoga, creyó, y muchos otros corintios escucharon el mensaje, creyeron y fueron bautizados.

Por eso, la pregunta decisiva de la lección es la siguiente: ¿Vemos a las personas y los lugares únicamente como parecen ser en este momento, o contamos con la posibilidad de que Dios ya esté actuando allí donde todavía no vemos resultados?


📖 La lección de un vistazo

Pablo entendía su ministerio como un llamado. En la primera carta a los Corintios se presenta como «llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios». Por consiguiente, su identidad no se fundamentaba principalmente en sus capacidades, su formación o su experiencia, sino en la misión que Cristo le había encomendado. Esta certeza era especialmente importante porque Pablo experimentaba repetidamente oposición, críticas y rechazo. Quien sirve solamente buscando el reconocimiento humano se desanima rápidamente cuando no lo recibe; en cambio, quien sabe a quién sirve posee un fundamento más profundo.

En Corinto también se hace evidente que Pablo no esperó hasta encontrar condiciones perfectas. Trabajó donde se encontraban las personas y combinó el trabajo práctico con el ministerio misionero. Su encuentro con Aquila y Priscila muestra, además, hasta qué punto la obra de Dios depende de la colaboración. Pablo no era un luchador solitario y aislado. Personas con capacidades, profesiones e historias de vida diferentes llegaron a ser colaboradoras en la misión.

El contexto cultural de Corinto explica muchos de los problemas posteriores de la iglesia. La ciudad estaba marcada por la competencia social, la prosperidad, la diversidad religiosa y la permisividad moral. Las personas que aceptaban a Cristo no abandonaban automáticamente estas formas culturales de pensar al entrar en la iglesia. Por eso, en las cartas a los Corintios encontramos cuestiones relacionadas con las divisiones, la sexualidad, los litigios, los alimentos sacrificados a los ídolos, los dones espirituales, el culto y la resurrección.

Precisamente en esto se encuentra la actualidad de estas cartas. Cada iglesia vive en medio de una cultura, y cada cultura intenta inscribir sus valores en el pensamiento de los creyentes. Por eso, ser cristiano no significa solamente aceptar algunas convicciones religiosas, sino aprender a contemplar nuevamente toda la vida desde la perspectiva del evangelio.

Pablo no quería crear en Corinto simplemente una comunidad religiosa que se diferenciara exteriormente de su entorno. Deseaba una iglesia cuyos pensamientos, relaciones y decisiones estuvieran marcados por Cristo. Este tema reaparecerá continuamente a lo largo de todo el trimestre.


🔎 Una reflexión más profunda

Dios ve a las personas antes de que nosotros veamos los resultados

Quizá la declaración más poderosa de la primera lección se encuentre en las palabras que Dios dirigió a Pablo: «Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad». Resulta significativo que, en aquel momento, muchas de estas personas aparentemente todavía no eran cristianas.

Pablo veía una ciudad difícil, religiosamente confundida y moralmente problemática. Cristo veía personas que podían ser alcanzadas mediante el evangelio. Pablo veía oposición; Cristo ya contemplaba una iglesia futura.

Esta perspectiva transforma nuestra comprensión de la misión. No sabemos qué persona está buscando interiormente la verdad, qué preguntas lleva consigo ni dónde lleva tiempo actuando el Espíritu Santo. Por eso, no debemos juzgar precipitadamente a las personas basándonos en su condición presente.

El ministerio cristiano no consiste en predecir quién probablemente llegará a creer. Nuestra misión es manifestar fielmente a Cristo mientras Dios actúa en los corazones.

Lo mismo se aplica a los lugares que parecen difíciles. Quizá una ciudad, un entorno, una familia o incluso una iglesia parezcan ofrecer pocas esperanzas espirituales. La historia de Corinto nos recuerda que Dios puede ver posibilidades que nosotros todavía no reconocemos.


🔗 La Biblia explica la Biblia

Isaías 41:10 nos ayuda a comprender más profundamente el ánimo recibido por Pablo: «No temas, porque yo estoy contigo». En toda la Biblia, la misión de Dios y su presencia permanecen unidas. Él no envía solas a las personas a situaciones que superan sus fuerzas.

Mateo 28:19–20 también relaciona directamente la misión con la promesa de Jesús: «Yo estoy con vosotros todos los días». Por eso, la iglesia no cumple su misión mediante sus propias fuerzas, sino en la presencia de Cristo.

Finalmente, 1 Corintios 2:1–5 muestra lo que Pablo había aprendido de sus experiencias anteriores. No quería fundamentar la fe de las personas en la elocuencia o la sabiduría humanas, sino en el poder de Dios. Pablo no rechazaba en absoluto el pensamiento ni la educación, pero sabía que ningún argumento humano puede renovar por sí solo un corazón. Esta obra le pertenece al Espíritu Santo.


💬 Preguntas para reflexionar

¿Por qué es importante saber a qué nos ha llamado Dios? Un llamado claro nos protege de hacer depender constantemente nuestro valor de la aprobación, el éxito visible o el reconocimiento. Pablo podía continuar trabajando porque sabía a quién pertenecía y quién lo había enviado.

¿Qué aprendemos del hecho de que Pablo permaneciera en Corinto a pesar de la oposición? Las dificultades no constituyen automáticamente una señal de que Dios haya cerrado una puerta. Algunas veces, precisamente en un entorno difícil, se necesitan paciencia, perseverancia y disposición para esperar la dirección de Dios.

¿Hasta qué punto influye la cultura exterior en nuestra manera de pensar dentro de la iglesia? Corinto muestra que la conversión no transforma inmediatamente todos los patrones culturales. Los cristianos también deben examinar continuamente sus valores a la luz de la Palabra de Dios y preguntarse si es Cristo o su entorno quien determina su manera de pensar acerca del éxito, las relaciones, el poder, la sexualidad y la comunidad.

¿Dónde podría Dios haber preparado ya hoy a personas que todavía no hemos percibido? Esta pregunta aparta nuestra mirada de la aparente falta de esperanza y la dirige hacia la obra oculta de Dios.


🌱 Comprender – profundizar – vivir

Comprender significa no considerar a Pablo como un héroe religioso imperturbable, sino como una persona llamada por Dios y completamente dependiente de Cristo. Su fortaleza no consistía en no sentir nunca miedo, sino en confiar en la presencia de Dios más que en su temor.

Profundizar significa no contemplar Corinto únicamente como un escenario histórico. La ciudad hace visible hasta qué punto una cultura puede influir en el pensamiento de una iglesia. Por eso, las cartas a los Corintios continúan siendo actuales: muestran cómo el evangelio desea transformar progresivamente todos los ámbitos de la vida.

Vivir significa, finalmente, contemplar a las personas desde la perspectiva de Dios. No debemos decidir precipitadamente quién puede ser alcanzado y quién no. Quizá Cristo ya contemple un futuro espiritual allí donde nosotros solo hemos visto obstáculos. Nuestra misión consiste en hablar, servir y confiar fielmente.


📜 Elena G. de White sobre este tema

En el capítulo dedicado a Corinto de Los hechos de los apóstoles, Elena G. de White describe cómo Pablo, después de sus experiencias en Atenas, colocó de una manera aún más consciente a Cristo y la cruz en el centro de su predicación. Al mismo tiempo, explica que al principio Pablo consideró Corinto un campo misionero extremadamente difícil y que incluso pensó temporalmente en marcharse.

Precisamente en aquel momento recibió la instrucción divina de no guardar silencio. Cristo sabía que muchas personas de aquella ciudad aparentemente desesperanzada responderían al evangelio. Por eso, Pablo no debía juzgar la situación basándose en la oposición visible, sino confiar en la Palabra de Dios.

Este pensamiento acompaña toda la lección: el misionero solamente contempla una parte, pero Dios ya ve a las personas, los frutos y el futuro de su obra.


El pensamiento para este sábado

Corinto no era un lugar fácil para fundar una iglesia. La ciudad era rica, religiosamente diversa, moralmente confusa y estaba profundamente marcada por la competencia social. El propio Pablo tampoco estaba libre de incertidumbre y cargas. Sin embargo, Cristo no le dijo: «Busca un lugar más fácil». Le dijo: «No temas […] porque yo estoy contigo».

Quizá este sea el mensaje más importante de la primera lección. La presencia de Dios es más importante que unas condiciones perfectas.

La iglesia de Corinto, que conoceremos durante las próximas semanas, cometerá muchos errores. Sus miembros discutirán, adoptarán ideas equivocadas y causarán grandes preocupaciones a Pablo. Sin embargo, Cristo no los abandona. Trabaja en ellos, los corrige y los conduce progresivamente hacia adelante.

El mismo evangelio continúa siendo válido hoy. Dios no espera que las personas o las iglesias ofrezcan condiciones ideales. Comienza a actuar en medio de su realidad.

Por eso, allí donde Cristo nos envía podemos continuar hablando, sirviendo y esperando. Porque algunas veces Dios ya contempla una cosecha mientras nosotros todavía nos encontramos ante un campo aparentemente difícil.