🌙 ¿SIGUES DESPIERTO?
Cada noche, un poco más cerca de Jesús.
📅 6 de agosto
🙇 Lo más grande que puedes dar
📖 Mateo 2:11
«Y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra».
Mateo 2:11
¿Qué es lo que más te llama la atención de este versículo?
Antes de entregar sus regalos, los sabios hicieron algo más.
Se postraron.
¿Por qué?
Porque habían comprendido delante de quién estaban.
Ante ellos no había un niño cualquiera.
Ante ellos estaba el Rey de reyes.
Los regalos eran valiosos.
Pero su adoración era aún más valiosa.
A veces me pregunto cómo me acerco yo a Jesús.
¿Voy a Él solamente cuando necesito algo?
¿Cuando tengo preocupaciones?
¿Cuando necesito ayuda?
¿O también me tomo tiempo simplemente para estar con Él?
Los sabios no llegaron con una larga lista de deseos.
Tampoco vinieron para recibir algo.
Vinieron para dar honor a Jesús.
Eso me hace pensar.
Porque muchas veces mi oración gira alrededor de mí.
De mis planes.
De mis deseos.
De mis problemas.
Pero la verdadera adoración comienza allí donde Jesús vuelve a ocupar el centro.
Donde me maravillo de lo bueno que Él es.
De su paciencia.
De su amor.
De su misericordia.
La adoración no cambia primero a Dios.
La adoración me cambia a mí.
Me recuerda quién es Jesús.
Y también me recuerda quién soy yo.
Un hijo amado de Dios.
Quizás esta noche no encuentres las palabras adecuadas.
No pasa nada.
A veces la adoración es completamente silenciosa.
Un corazón agradecido.
Una mirada sincera hacia Jesús.
Un suave:
«Gracias por estar aquí.»
Quizás precisamente ese sea esta noche tu regalo más hermoso.
💭 Piensa en ello
¿Cuándo fue la última vez que adoraste a Jesús simplemente por quien Él es, sin pedirle nada?
🙏 Oración
Querido Papá,
gracias porque por medio de Jesús puedo acercarme a ti.
Hoy no quiero comenzar pidiéndote algo.
Simplemente quiero darte las gracias.
Gracias por tu amor.
Gracias por tu paciencia.
Gracias porque nunca te rindes conmigo.
Enséñame a adorarte con todo mi corazón y a confiar cada día más en ti.
Amén.
🌙 Duerme bien.
Tu querido Papá se alegra de un corazón que lo ama.
Hasta mañana.
