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🌍 CUANDO EL MUNDO SE ACERCA A SU FIN

🕯️ Esperanza, vigilancia y fidelidad en Mateo 24–25


📖 Introducción a la serie de sermones


Nuestro mundo parece alejarse cada vez más rápidamente de los órdenes y puntos de referencia familiares. Las guerras sacuden regiones enteras, aumentan las tensiones políticas y sociales, las catástrofes naturales llenan de temor a las personas, el engaño religioso se extiende y muchos se preguntan cuánto tiempo más podrá continuar esta evolución. Certezas que durante décadas parecían inquebrantables comienzan a tambalearse. Al mismo tiempo, en muchos corazones crece un profundo anhelo de orientación, paz y esperanza.

También los discípulos de Jesús estuvieron una vez delante de un edificio que les parecía indestructible. El templo de Jerusalén no era simplemente un edificio religioso. Era el centro visible de su fe, un símbolo de su historia y una expresión de su esperanza nacional. Pero Jesús dijo:

«¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.»
Mateo 24,2

Estas palabras debieron de conmocionar profundamente a los discípulos. Si incluso el templo debía caer, ¿qué podría permanecer entonces?

Más tarde, en el monte de los Olivos, se acercaron a Jesús y le hicieron la pregunta que desde entonces ha preocupado a innumerables personas:

«Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?»
Mateo 24,3

La respuesta de Jesús constituye el contenido de Mateo 24 y 25. Es mucho más que una simple enumeración de acontecimientos futuros. Jesús no describe solamente lo que sucederá antes de su regreso. También muestra cómo deben vivir sus seguidores durante ese tiempo.

🔍 Mucho más que una lista de señales

Cuando se habla de Mateo 24, la atención suele dirigirse primero a las guerras, las hambres, las epidemias, los terremotos y las persecuciones. Estas señales forman realmente parte del discurso profético de Jesús:

«Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá hambres y terremotos en diferentes lugares.»
Mateo 24,6–7

Pero resulta significativo que Jesús no comience su respuesta hablando de guerras o catástrofes. Su primera advertencia es:

«Mirad que nadie os engañe.»
Mateo 24,4

Por lo tanto, el mayor peligro de los últimos tiempos no consiste solamente en lo que sucede en el mundo. También consiste en que las personas pueden ser engañadas espiritualmente y perder su relación con Cristo.

Jesús habla de falsos cristos, falsos profetas y grandes señales y prodigios:

«Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.»
Mateo 24,24

Por eso no basta con ser religioso. Necesitamos un fundamento firme en la Palabra de Dios y una relación viva y personal con Jesucristo. El profeta Isaías señala la norma mediante la cual debe examinarse toda afirmación religiosa:

«¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.»
Isaías 8,20

También el apóstol Juan nos exhorta:

«Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.»
1 Juan 4,1

Por lo tanto, el discurso profético de Jesús no pretende satisfacer nuestra curiosidad, sino agudizar nuestro discernimiento espiritual.

❤️ La crisis decisiva tiene lugar en el corazón

En Mateo 24 Jesús no describe solamente un mundo sacudido exteriormente. También habla de una crisis interior:

«Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.»
Mateo 24,12–13

El aumento de la maldad influye en el corazón de las personas. La desconfianza, la indiferencia, el egoísmo y la falta de amor no penetran solamente en la sociedad, sino que también pueden entrar en la iglesia y en nuestra vida personal de fe.

Se puede hablar del regreso de Jesús y, sin embargo, perder el amor. Se pueden conocer las cronologías proféticas y al mismo tiempo volverse indiferente ante el sufrimiento de los demás. Se pueden defender doctrinas correctas y, sin embargo, tener un corazón duro y no reconciliado.

Por eso Jesús relaciona el conocimiento profético con la fidelidad espiritual. El Apocalipsis describe al pueblo de Dios en los últimos tiempos con estas palabras:

«Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.»
Apocalipsis 14,12

El pueblo de Dios no se distingue solamente porque sabe interpretar correctamente determinados acontecimientos. Permanece fiel a los mandamientos de Dios, vive de la fe de Jesús y se mantiene fiel incluso bajo presión.

Por eso esta serie de sermones no preguntará solamente:

¿Cuán cerca está el fin?

Sobre todo preguntará:

¿Cuál es la condición de nuestro corazón mientras el fin se acerca?

📣 El tiempo del fin es también un tiempo de misión

Entre las advertencias acerca del engaño, la persecución y el enfriamiento del amor se encuentra una promesa extraordinaria:

«Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.»
Mateo 24,14

Jesús no encargó a su iglesia que se retirara del mundo por miedo. Precisamente en un tiempo de incertidumbre debe proclamar el evangelio del reino. Los últimos tiempos no son solamente un período de crisis, sino también un tiempo de misión mundial.

En el Apocalipsis, Juan ve a un ángel volando en medio del cielo:

«Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.»
Apocalipsis 14,6

La iglesia no espera pasivamente el regreso de su Señor. Lleva al mundo las buenas nuevas de la gracia de Dios, de su juicio, de su verdad y de su reino venidero.

Jesús dijo:

«Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.»
Mateo 5,14

Cuanto más oscuro se vuelve el mundo, más intensamente debe brillar la luz de Cristo a través de la vida de sus seguidores.

👑 El objetivo de la profecía es una Persona

En el centro de Mateo 24 no está el temor a las guerras, las catástrofes o la crisis final. En el centro está Jesucristo.

Él es el Hijo del Hombre que regresará:

«Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.»
Mateo 24,30

Su regreso no será un acontecimiento secreto, invisible o solamente regional. Jesús lo compara con un relámpago que ilumina todo el cielo:

«Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.»
Mateo 24,27

Él enviará a sus ángeles, sonará la trompeta de Dios y los redimidos serán reunidos:

«Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.»
Mateo 24,31

El apóstol Pablo describe el mismo momento:

«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.»
1 Tesalonicenses 4,16–17

Esta es la gran esperanza de la iglesia. La historia no se dirige sin propósito hacia una catástrofe. Se dirige hacia el regreso de Jesús.

No esperamos solamente un acontecimiento. Esperamos a nuestro Señor.

🕯️ Mateo 24 y 25 van juntos

Mateo 24 no debe separarse de Mateo 25. En ambos capítulos Jesús continúa el mismo discurso profético. El capítulo 25 no introduce un nuevo tema, sino que continúa la respuesta de Jesús.

En Mateo 24 Jesús describe las señales, las crisis, los engaños y su regreso. Al final del capítulo exhorta a sus discípulos:

«Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.»
Mateo 24,44

Pero ¿qué significa estar preparados?

Jesús responde a esta pregunta en Mateo 25 mediante tres grandes parábolas.

🕯️ Las diez vírgenes

La parábola de las diez vírgenes muestra que la preparación espiritual no puede tomarse prestada de otra persona. Las diez tienen lámparas. Todas esperan al esposo. Todas se cansan y se duermen. Pero solamente cinco tienen suficiente aceite.

Cuando a medianoche se escucha el clamor, la diferencia se hace visible:

«¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!»
Mateo 25,6

La pregunta decisiva es:

¿Poseo solamente la forma exterior de la fe, o vive realmente el Espíritu Santo en mi corazón?

🎁 Los talentos confiados

La parábola de los talentos muestra que esperar no significa permanecer inactivo. El señor confía bienes a sus siervos y espera que trabajen con ellos.

Al siervo fiel le dice:

«Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.»
Mateo 25,21

Aquí la pregunta decisiva es:

¿Qué hago con el tiempo, las capacidades, los recursos y las oportunidades que Dios me ha confiado?

🤲 Las ovejas y los cabritos

La tercera imagen muestra al Hijo del Hombre sentado en el trono de su gloria. Las personas son juzgadas según la manera en que su relación con Cristo se manifestó en su trato con los necesitados.

El Rey dice:

«De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.»
Mateo 25,40

La pregunta es:

¿Se ha hecho visible mi espera del regreso de Jesús mediante un amor activo?

Jesús muestra así tres características inseparables de una verdadera preparación:

  • Aceite en la lámpara – una relación personal con Dios, llena del Espíritu Santo;
  • Fidelidad en el servicio – el uso responsable de aquello que Dios nos ha confiado;
  • Amor en el corazón y en las manos – misericordia práctica hacia nuestro prójimo.

⚠️ La vigilancia es más que simple atención

Jesús repite:

«Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.»
Mateo 24,42

La vigilancia bíblica no significa atribuir inmediatamente una interpretación profética a cada titular de actualidad. Tampoco significa vivir constantemente con miedo ni calcular fechas para el regreso de Jesús.

Jesús lo declaró claramente:

«Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre.»
Mateo 24,36

Ser vigilantes significa vivir hoy con Jesús. Significa no minimizar el pecado, no posponer la reconciliación, no practicar la fe solamente de manera externa y cumplir fielmente la misión que Dios nos ha confiado.

Pablo escribe:

«Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.»
1 Tesalonicenses 5,6

Y Pedro exhorta a la iglesia:

«Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.»
1 Pedro 4,7

La verdadera vigilancia no conduce al sensacionalismo, sino a la oración, la sobriedad, la santificación, el amor y el servicio.

🌈 No un mensaje de miedo, sino de esperanza

Mateo 24 y 25 contienen serias advertencias. Jesús no oculta ni la persecución, ni el engaño, ni la tribulación, ni el juicio. Pero su intención no es paralizar a sus discípulos.

Él dice:

«Mirad que no os turbéis.»
Mateo 24,6

Nuestra esperanza no se basa en la idea de que el mundo se volverá cada vez mejor. Se basa en el hecho de que Jesús volverá.

Antes de su ascensión prometió:

«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.»
Juan 14,1–3

Esta promesa es la luz que ilumina toda la serie de sermones.

Al final no estarán la guerra, la enfermedad y la muerte. Al final estará el reino de Dios. Al final habrá una creación renovada. Al final estará la comunión eterna con Cristo.

Juan pudo contemplar anticipadamente esta meta:

«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.»
Apocalipsis 21,4

Y el que está sentado en el trono dice:

«He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.»
Apocalipsis 21,5

🧭 El objetivo de esta serie de sermones

Esta serie de sermones quiere ayudarnos a:

  • comprender cuidadosamente las palabras proféticas de Jesús;
  • distinguir entre la verdad y el engaño religioso;
  • reconocer las señales de los tiempos sin caer en la especulación o el miedo;
  • comprender la relación entre la destrucción de Jerusalén y la crisis final;
  • mantener nuevamente ante nuestros ojos el regreso visible y glorioso de Jesús;
  • conservar el amor en medio del aumento de la maldad;
  • perseverar en la fe hasta el fin;
  • compartir el evangelio con valor y amor;
  • vivir llenos del Espíritu Santo;
  • utilizar fielmente los dones que nos han sido confiados;
  • servir a Cristo en las personas que sufren y están necesitadas;
  • y estar personalmente preparados cuando venga el Rey.

No se trata solamente de saber más acerca de los últimos tiempos. Se trata de vivir con Jesús en los últimos tiempos.

No se trata solamente de reconocer las señales. Se trata de conocer al Señor de las señales.

No se trata solamente de preguntar cuándo vendrá Jesús. Se trata de saber si estamos preparados para encontrarnos con él.

🙏 Una invitación personal

Quizá hayas escuchado muchas veces el mensaje acerca del regreso de Jesús. Quizá conozcas las interpretaciones proféticas y puedas enumerar muchas señales. Pero esta serie de sermones nos invita a todos a leer Mateo 24 y 25 como si escucháramos las palabras de Jesús por primera vez.

¿Qué quiere decirme Jesús?

¿Dónde corro peligro de ser engañado?

¿Se ha fortalecido mi amor o se ha enfriado?

¿Vivo cada día en una relación con el Espíritu Santo?

¿Cómo utilizo los dones que Dios me ha confiado?

¿Reconozco a Jesús en la persona que necesita mi ayuda?

¿Y estoy preparado cuando resuene el clamor:

«¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!»
Mateo 25,6

El Señor no nos llama a tener miedo del fin. Nos llama a confiar en él, permanecer vigilantes, servir fielmente y colocar nuestra esperanza en su regreso.

Por eso queremos escuchar juntos las palabras de Jesús. No queremos contemplar la profecía desde una distancia segura, sino permitir que nos hable personalmente y transforme nuestra vida.

Porque el Rey viene.

Y la pregunta decisiva no será solamente cuánto sabíamos acerca de su regreso. Lo que importará será si lo conocíamos, si confiábamos en él, si le servíamos y si compartíamos su amor.

👑 Pensamiento central de la serie de sermones

Las señales nos muestran que Jesús está cerca. Las parábolas nos muestran si estamos preparados.

📜 Texto central de la serie de sermones

«Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.»
Mateo 24,44

🙏 Oración

Querido Padre celestial,

te damos gracias porque no nos has dejado en la ignorancia y en la oscuridad. Por medio de tu Hijo Jesucristo nos has mostrado hacia dónde se dirige la historia de este mundo. Nos has advertido acerca del engaño, nos has llamado a la vigilancia y, al mismo tiempo, nos has dado una maravillosa esperanza.

Guárdanos de contemplar las señales de los tiempos solamente con curiosidad. Permite que tu Palabra profética llegue a nuestro corazón y transforme nuestra vida. Danos discernimiento espiritual para que podamos distinguir la verdad del error. Ayúdanos a no tener miedo ni siquiera en tiempos difíciles, sino a mantener nuestra mirada firmemente puesta en Jesús.

No permitas que nuestro amor se enfríe. Llénanos de tu Espíritu Santo. Danos aceite para nuestras lámparas, fidelidad en nuestro servicio y amor por las personas que colocas en nuestro camino.

Ayúdanos a compartir el evangelio de tu reino con valor y amor. Haz de nosotros personas que no solamente hablen del regreso de Jesús, sino que vivan cada día esperando su venida.

Prepara nuestros corazones para el momento en que el cielo se abra y Jesús aparezca con poder y gran gloria. Permite que en aquel día levantemos la mirada con alegría y podamos decir:

«He aquí, este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; este es el SEÑOR a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.»
Isaías 25,9

Mantennos vigilantes, fieles y llenos de esperanza hasta que Jesús venga.

En el nombre de Jesús.

Amén.


💌 Invitación a la serie de sermones

Nuestro mundo está cambiando. Las certezas se tambalean, las crisis aumentan y muchas personas se preguntan: ¿Hacia dónde se dirige nuestra historia?

Jesús no dejó estas preguntas sin respuesta. En Mateo 24 y 25 habla de la destrucción de Jerusalén, de las señales de los tiempos, del engaño espiritual, de la persecución, de la proclamación mundial del evangelio y de su regreso visible. Pero no solamente nos muestra lo que sucederá, sino también cómo debemos vivir hasta entonces.

¿Qué significa estar vigilantes? ¿Cómo podemos reconocer el engaño? ¿Qué hace que el amor se enfríe? ¿Qué simboliza el aceite en las lámparas? ¿Cómo debemos utilizar los dones que nos han sido confiados? ¿Y cómo se hace visible que realmente estamos esperando a Jesús?

Te invitamos cordialmente a nuestra nueva serie de sermones:

🌍 CUANDO EL MUNDO SE ACERCA A SU FIN

🕯️ Esperanza, vigilancia y fidelidad en Mateo 24–25

Juntos queremos escuchar las palabras proféticas de Jesús, contemplar las señales a la luz de la Biblia y descubrir qué significa una verdadera preparación para su regreso.

Esta serie no pretende difundir miedo ni fomentar el sensacionalismo profético. Quiere dirigir nuestra mirada hacia Jesús, el Señor de la historia, que conduce a su iglesia a través de todas las conmociones y que ha prometido:

«Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.»
Juan 14,3

Acompáñanos en este recorrido por dos de los capítulos proféticos más importantes de la Biblia. Trae tus preguntas, abre tu corazón a la Palabra de Dios y permite que ella te llame nuevamente a la vigilancia, la fidelidad y la esperanza.

Porque las señales nos muestran que Jesús está cerca. Las parábolas nos muestran si estamos preparados.

«Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.»
Mateo 24,44